Más cerca de los 30 que de los 20
Read this article in EnglishA esta edad empiezan a aparecer las consecuencias de las decisiones que tomaste durante tu juventud. Es la primera vez que te das cuenta de que las elecciones pueden tener consecuencias años después de tomarlas.
Estos años son tremendamente frustrantes para los que no tuvieron el ownership de su vida e increíblemente emocionantes para los que sí lo hicieron.
Empiezas a tener criterio para opinar y tus decisiones ya están más respaldadas por la experiencia. Aunque la valentía del ignorante siempre será envidiada por el experimentado.
Entiendes que hay tantas realidades como personas, y que por lo general, la mejor solución no suele estar en los extremos, sino en el medio.
De nada sirve que seas el mejor en algo o que tengas el mejor producto si no sabes comunicar. Me equivoqué al pensar que comunicar no era necesario si lo que tenías para ofrecer era lo suficientemente bueno.
La perfección no existe, pero siempre hay que buscarla. Si buscas llegar al 10, te quedarás en el 9. Pero si te conformas y buscas llegar al 8, te quedarás en el 5.
No hacer deporte regularmente o tener una mala dieta ya pasa factura. No es sólo estética, el cuerpo se empieza a quejar. Trasnochar se convierte en algo difícil de justificar.
Empiezas a diferenciar a los amigos del resto de personas que simplemente te caen bien. Empiezas a ser más selectivo con quien compartes tu tiempo.
Pasas de que tu madre te llame a llamarla tú.
Los 20s son la mejor época para experimentar. Las apuestas que haces son tremendamente asimétricas. No tienes casi nada que perder.
Hay gente que tiene prisa por acomodarse en la vida, pero acomodarse no es la causa sino la consecuencia de una vida bien vivida.